Lechosa, rica y saludable.

Lechosa, originaria de Centro América, en la zona comprendida entre México y Nicaragua, la lechosa (Carica papaya, familia Caricácea) es quizás una de las frutas más conocidas y apetecibles de nuestro país.

Su nombre científico proviene del latín otorgado al higo (Ficus carica) por la semejanza de las hojas de estas dos plantas y papaya es su nombre caribe. Lechoso, su denominación vulgar hace referencia al líquido o látex que segregan sus tallos, hojas y frutos al hacerles una incisión.

En 1535, el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo informó a los reyes de España que vio plantaciones de lechosa en la América Central, desde donde se extendió hacia América del Sur.

En Venezuela, la primera referencia la hizo el historiador fray Antonio Caulín en 1760; Alejandro Humboldt la ubica en Aragua y Bolívar en 1880; mientras que el naturalista Carl Appun la cita en el litoral central en 1849.
En nuestro país se cultivan los tipos: cubana, paraguanera, Cartagena, roja y hawaiana, y las siembras se localizan desde el nivel del mar hasta los 1.600 metros de altitud.

Se propaga principalmente por semillas y empiezan a fructificar entre los 12 y 15 meses después de sembrada; producen todo el año si son bien manejadas.

La planta tiene un tronco sin ramas (por lo general, sólo ramifica si su tronco es herido), con una altura de entre 1,8 y 2,5 metros, coronado por un follaje circular provisto de largos pecíolos.

El fruto es una baya ovoide, a veces cilíndrica, con una concha de textura suave de colores verde, amarillo o naranja, que puede llegar a pesar hasta 9 kilos, pero que generalmente no suele pasar de 500 o 600 gramos. Su interior es anaranjado o rojizo con numerosas semillas redondas de color negro.

Algunos de los beneficios de la lechosa:

La lechosa se propaga principalmente por semillas y empiezan a fructificar entre los 12 y 15 meses después de sembrada; producen todo el año si son bien manejadas.

1. Ayuda a combatir el estreñimiento. El consumo de la papaya ya sea al natural, jugo, batido o como parte de una ensalada, estimula el movimiento o motilidad intestinal del intestino. Además contiene fibra.

2. La Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda tomar 30 gramos de fibra al día para tener un buen tránsito intestinal, evitar problemas de estreñimiento y prevenir complicaciones digestivas.

3. Elimina los parásitos intestinales. Las semillas de la papaya contienen altos niveles de enzimas proteolíticas y una alcaloide llamado carpaina que ha demostrado ser muy eficaz para acabar con los gusanos de los parásitos intestinales y las amebas.

4. Posee un alto contenido de vitamina C. La fruta posee alrededor de 80 miligramos de vitamina C por cada 100 gramos, lo cual equivale a la cantidad que puede aportar una naranja de más de 150 gramos.

5. Esta fruta es amiga de la piel, ya que es una gran fuente de antioxidantes, vitamina C y E, y beta-caroteno. Los altos niveles de estos nutrientes pueden ayudar a proteger la piel contra los radicales libres, las que provocan oxidación, daño celular y envejecimiento muscular.

6. Es buena para los ojos. La fruta contiene carotenoides de luteína y de zeaxantina que pueden proteger contra el desarrollo de cataratas, glaucoma y otras enfermedades oculares.

7. Es una buena fuente de ácido fólico.

8. Mejora el flujo sanguíneo. Los altos niveles de vitamina C y de vitamina E, junto con los antioxidantes como el beta-caroteno y el licopeno de la papaya pueden ayudarnos a reducir la oxidación del colesterol en nuestras arterias.

9. Baja en calorías. Esta fruta suele incluirse en las dietas para adelgazar ya que 100 gramos de esta fruta aportan sólo 30 calorías.

10. Papaya es cicatrizante. Es ideal para tratar inflamaciones, supuraciones de pus, callos, verrugas, granos y otras enfermedades cutáneas.

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